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El miedo

¿Se puede vivir sin sentir miedo?

 

¡Hola!  Espero que te encuentres bien y estés viviendo estos momentos de pandemia lo mejor posible.

Hoy quería compartir contigo algunas reflexiones que la semana pasada salieron en consulta acerca del miedo. ¡Ay esa emoción tan difícil de sostener a veces!

En terapia es habitual hablar de emociones y en estas circunstancias que vivimos, sumergidos en una pandemia mundial, se hace aún más necesario.

El miedo está muy presente en este momento y es una de las emociones que más despierta este virus llamado COVID-19.

Bien, hablemos de miedo entonces.

¿Qué es el miedo?

El miedo es una emoción básica que experimentamos como respuesta ante determinadas situaciones que concebimos como peligrosas.MIEDO Y PSICOLOGIA

Puede ser un peligro físico, psicológico, social… Y puede venir de un evento externo o interno.

Ya situados de forma muy general, voy a pasar a la reflexión que quería transmitir aquí para no perdernos en definiciones e información que fácilmente se puede encontrar investigando un poco.

¿Qué nos hace sentir el miedo?

Es verdad que el miedo asusta. Ese es su trabajo. Nos envía señales intensas para decirnos: “¡Peligro!”. En ocasiones es algo muy instintivo, como cuando te apartas si viene un coche muy rápido mientras cruzas la calle.

En otras ocasiones, el miedo despierta los monstruos que habitan en la cabeza, trayendo a la mente pensamientos que asustan. El resultado es variopinto; a veces nos bloquea, otras; nos pone en marcha, otras; nos quedamos enredados en ese runrún…

Se trata de tu supervivencia. El miedo te mantiene viva/o, protege tu seguridad física y emocional. Garantiza tu integridad y tu identidad.      Es aquel que te hace correr ante una amenaza, el que te moviliza para escapar de un lugar inseguro, y también es quién a veces te bloquea impidiéndote hacer algo que deseas y que al mismo tiempo te asusta.

Las sensaciones físicas pueden llegar a ser muy molestas; presión en el pecho, pulso acelerado, falta de aire, tensión muscular, bloqueo del movimiento, etc. Y las consecuencias psicológicas son diversas en intensidad y forma. Dependerá de cómo vivamos ese miedo y otros factores que se relacionan con él.

¿Reconoces tus monstruos? ¿Cómo sientes tú el miedo?

Centrándonos en esa parte más psicológica, en la que el miedo reside en la mente, es probable que te preguntes: ¿y para qué todos esos pensamientos? ¡A mí no me valen para nada!

¿De qué me protegen esos pensamientos?

Cuando aparecen todos esos mensajes internos diciéndote: “no lo voy a conseguir”, “me van a hacer daño”, “¿y si…?”, y un largo etcétera, es con una clara intención; salvaguardar tu integridad emocional.

Como decíamos antes, el miedo también va a protegernos de cualquier peligro que pueda poner en riesgo nuestra identidad o salud emocional, al igual que la física.

PROTEGER DEL MIEDOLo que ocurre es que a veces esos monstruos que residen en la cabeza son tan fuertes que nos impiden vivir, nos bloquea en cada paso que damos hacia nuestras metas o sueños, que nos hace estremecer y mantiene el cuerpo en vilo.

Y claro, así… el miedo nos supera y la vida se hace difícil.

 

 

¿Podemos vivir sin sentir miedo?

El miedo es necesario. Te protege y te mantiene vivo/a, te guía para que sigas siendo tú.

No puedes ni tampoco tiene sentido que desees deshacerte de él. Si esperas que el miedo se vaya para vivir, para hacer lo que sueñas, para sentirte plena/o o para ser feliz, déjame decirte que te quedarás esperando.

El miedo seguirá ahí, dentro de ti. ¿Y sabes qué?

¡No pasa nada! Puedes continuar con tu vida.

Puedes vivir sintiendo miedo. De hecho, vives gracias al miedo.AFRONTA EL MIEDO

Si su intensidad es demasiado para ti y a veces sientes que te paraliza, puedes trabajar para que disminuya y te permita avanzar. Pero con miedo, es decir, sin esperar que desaparezca.

Si sigues esperando que se vaya de tu vida, nunca vivirás.

El miedo y la vida van de la mano. Cuanto antes lo aceptemos mejor.

¿Conoces el refrán: “no se puede vivir con miedo”?

¡Pues olvídalo! No es real, no es cierto.

La verdad es que no se puede vivir sin miedo. Y si es tan intenso que domina tu vida, quizás sea momento de parar y escuchar ese bloqueo. Déjate guiar por un profesional que te acompañe a encontrar cómo bajar su intensidad, de forma que el miedo ceda espacio y tú puedas aceptar sentirlo mientras continuas caminado por la vida.

Podría seguir hablando de esta emoción maravillosa y de todo lo que se relaciona con ella; como las creencias, la experiencia, cómo interpretamos, nuestras alertas… hay tanto de lo que podríamos charlar y reflexionar…

Hoy me quedo aquí, con este mensaje tan necesario en este momento tan extraño que vivimos.

Te lo resumo muy sencillo:

Podemos vivir con miedo. Sin él no habría vida.

 MAR SUAREZ PSICOLOGA Y EL MIEDO

 ¿Qué piensas de todo esto? ¿Cómo sientes tú el miedo? ¿Te bloquea o caminas con él?

Me encantará leerte y ya sabes; si te ha gustado comparte en tus redes y deja un like o un comentario.

Desde aquí te envío un abrazo enorme, sobre todo si últimamente el miedo está muy presente en ti. ¡Te espero en la próxima!

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