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La idea surgió un día paseando por el campo. Vimos un diente de león precioso y enseñamos a Lucas cómo se soltaban las florecillas y flotaban en el aire. Le encantó y pasó todo el camino buscando más dientes de león.

De aquel momento se me ocurrió usarlo como recurso para enseñarle a conectar con la calma. Cuando quiero que se relaje, antes de dormir o porque está inquieto o lo que sea… Le recuerdo la flor 💮 y le pido que sople para soltar los pétalos.

Antes de conectar con la calma, deja espacio. No puede pasar de 100 a 0 en un instante.
– Introduce el ejercicio. “Cariño, ya va siendo la hora de descansar. Podemos atraer la calma con un juego. Lo hacemos juntos, ¿vale?
– Es imprescindible que conozca y le atraiga la flor.
– Ayúdate de un recuerdo, una foto o lo que sea necesario como apoyo.
– Adáptalo a su edad. Si es muy pequeño el concepto “visualiza, imagina, piensa…” no servirá. En ese caso, usa algo más visual y tangible. Una vela puede ser buena alternativa.
– Acompaña y sirve de modelo.
– Flexibilidad, paciencia y repetición. 3 claves para no desesperar mientras llega la calma 😝
– Recuerda, también es apto para adultos. Visualiza tú también y 🧖‍♀️🧖‍♂️

¿Qué te parece? ¿Qué sueles hacer tú para calmar a los peques de casa?

mar suárez psicóloga

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